Oral

Oral es un proyecto creado en colaboración por las artistas Zoe Guillén y Daniel Tremolada con motivo de la última presentación de Mamama espacio en La Carnicería, volumen VI.

 

La propuesta consiste en una instalación y una performance realizada dentro de la misma instalación, además de un registro en video que forma parte de la pieza.

 

Tenemos el gusto de ser acogidas nuevamente por Mamama. Más allá de transitar su hogar como espacio físico, podemos disfrutar de la experiencia que involucra su afecto, sus cuidados y su independencia frente a ciertos códigos hostiles que se conservan dentro del mercado del arte. Una vez más se nos abren las puertas de la casa de nuestra abuela, pero en esta oportunidad es una casa etérea, transitoria, que migra.

 

Esta casa, que en realidad es un concepto muy amplio, se activa como un espacio seguro donde ambas artistas tienen la posibilidad de explorar las incidencias afectivas que ha tenido para ellas la pérdida física de sus madres. Oral surge, entonces, como un espacio de reflexión, de catarsis, creado desde la ausencia y, al mismo tiempo, instrumentalizada como detonante de creación.

 

Esta obra es una colaboración entre Zoe Guillén y Daniel Tremolada. Zoe Guillén es una artista y diseñadora que explora la vestimenta como un elemento que oculta y a la vez revela partes de un cuerpo, el cual actúa como artefacto escultórico y, al mismo tiempo, como testimonio de fragmentación. Por su parte, Daniel Tremolada, transita entre las artes visuales y la gastronomía, enfocado en la construcción de objetos que marcan una ambigua línea entre un artefacto gastronómico de uso colectivo y una escultura. Ambas parten de la experiencia de alimentar y ser alimentadas para reflexionar sobre la primitiva línea que vincula la saciedad con el amor.

 

Para abordar esta relación, las artistas recurren a Melanie Klein, psicoanalista que reinterpretó la teoría freudiana y puso el foco sobre las primeras interacciones de una recién nacida con los objetos más cercanos. La paranoia y miedo, que puede llegar a tener la persona recién nacida al experimentar el hambre, son fácilmente compensables con sensaciones de plenitud y agradecimiento que siente cuando es alimentada a través de la teta de la madre (en la mayoría de los casos). La teta se convierte, entonces, en el primer objeto amable y cálido que registra la bebé en su inconsciente y además entiende que es su principal fuente de alimento. La acumulación de experiencias de calor, de afecto y de saciedad que se viven al nacer, construyen a futuro la capacidad de sentir placer a plenitud en otras etapas. Por otro lado, esta etapa de la vida también es considerada como un momento de experimentación sexual en donde se prescinde de la genitalidad y la mayor fuente de goce proviene de la cavidad bucal.

 

De esta forma, el proyecto ofrece un espacio de reflexión sobre la sexualidad a través del uso de trajes o vestimentas que obligan a las participantes a definir su rol antes de comenzar la acción y ser registradas en video. El papel de la persona dominante, que desliza el cuerpo inmóvil de quien comerá, adquiere dimensiones perversas, al mismo tiempo afectivas y de cuidado. Por otro lado, la persona inmovilizada se sitúa en una posición de completa vulnerabilidad, donde su incapacidad de moverse y de mirar se compensan con la única actividad que le permite realizar el traje: comer.

Proyecto AMIL. Lima, Perú.

Oral is a collaborative project for the last presentation of Mamama Espacio at La Carnicería, volume VI, Amil project, created by the artists Zoe Guillén and Daniel Tremolada.

 

The proposal consists of an installation and a performance made within the same installation, as well as a video record that is part of the piece.

 

We are pleased to be welcomed again by Mamama. Beyond passing through her home as a physical space, we can enjoy the experience that involves her affection, care, and independence in contrast to certain hostile codes that are preserved in the art market. Once again the doors of our grandmother's house open to us, but this time it is an ethereal, transitory house that migrates.

 

This house, which is actually a very broad concept, is activated as a safe space where both artists have the opportunity to explore the affective effects that the physical loss of their mothers has had on them. Oral emerges, then, as a space for reflection and catharsis created from absence and, at the same time, instrumentalized as a trigger for creation.

 

This work is a collaboration between Zoe Guillén and Daniel Tremolada. Zoe Guillén is an artist and designer who explores clothing as an element that hides and at the same time reveals parts of the body, which act as a sculptural artifact and, at the same time, as a testimony of fragmentation. For his part, Daniel Tremolada transits between the visual arts and gastronomy focusing on the construction of objects that mark an ambiguous line between a gastronomic artifact for collective use and a sculpture. Both start from the experience of feeding and being fed to reflect on the primitive line that links satiety with love.

 

To address this relationship, the artists turn to Melanie Klein, a psychoanalyst who reinterpreted Freudian theory and focused on the first interactions of a newborn with the closest objects. The paranoia and fear that the newborn can have when experiencing hunger, are easily compensated with feelings of fullness and gratitude that she feels when she is fed through the mother's tit (in most cases). The tit becomes, then, the first kind and warm object that the baby registers in her unconscious and also understands that it is her main source of food. The accumulation of experiences of warmth, affection, and satiety that are felt at birth, builds in advance the ability to fully feel pleasure in other stages. On the other hand, this stage of life is also considered a moment of sexual experimentation where genitality is dispensed with and the greatest source of enjoyment comes from the oral cavity.

 

In this way, the project offers a space for reflection on sexuality through the use of suits or clothing that forces the participants to define their role before beginning the action and being recorded on video. The role of the dominant person, who slides the motionless body of the one she will eat, acquires perverse dimensions, at the same time affective and caring. On the other hand, the immobilized person is placed in a position of complete vulnerability, where his/her inability to move and look is compensated by the only activity that the suit allows him/her to perform: eating.

Proyecto AMIL. Lima, Peru.