Emancipación Formal
Paijan, Trujillo, 2024
La migración china en Trujillo, Perú, estuvo estrechamente ligada a los cambios económicos y sociales que ocurrieron en la región durante el siglo XIX, especialmente tras la abolición de la esclavitud en 1854. Los hacendados de las plantaciones azucareras, conocidos como los “barones del azúcar”, enfrentaron una crisis laboral que había sostenido durante décadas la producción de este importante producto.
Desde la década de 1860, miles de chinos fueron traídos principalmente desde la región de Cantón (Guandong) para trabajar en las haciendas azucareras del norte peruano, especialmente en zonas como Trujillo y el valle de Chicama, donde el cultivo de caña de azúcar se había consolidado como uno de los motores de la economía.
Familias de gran poder económico y político, encontraron en esta migración china una solución rentable para mantener la producción a bajos costos. Sin embargo, las condiciones laborales de los culís chinos eran sumamente precarias y abusivas. Con el tiempo, la migración china no solo transformó la economía azucarera de Trujillo, sino que también dejó una huella profunda en la identidad cultural y social de la región.
Gerardo Amador Chávez
Chinese migration to Trujillo, Peru, was closely linked to the economic and social changes that took place in the region during the nineteenth century, especially following the abolition of slavery in 1854. Plantation owners in the sugar industry, known as the “sugar barons,” faced a labor crisis that threatened the production system that had sustained this key commodity for decades.
Beginning in the 1860s, thousands of Chinese laborers were brought mainly from the Canton (Guangdong) region to work on sugar plantations in northern Peru, particularly in areas such as Trujillo and the Chicama Valley, where sugarcane cultivation had become one of the driving forces of the economy.
Powerful families with significant economic and political influence saw Chinese migration as a profitable solution for maintaining production at low cost. However, working conditions for Chinese coolies were extremely harsh and exploitative. Over time, Chinese migration not only reshaped Trujillo’s sugar economy but also left a deep and lasting mark on the region’s cultural and social identity.
Gerardo Amador Chávez












